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miércoles, 18 de marzo de 2015

MASONES AZULEÑOS EN EL CONGRESO DE LIBRE PENSAMIENTO

En septiembre del año 1904 tuvo lugar en la ciudad de Roma el Primer Congreso Internacional de Libre Pensamiento, frente al Vaticano.
Dos años más tarde y en el mismo mes, se realizó en Buenos Aires el Primer Congreso argentino, bajo la presidencia de Agustín Enrique Álvarez (1857-1914). Según Lappas, este notable masón, quien quedara huérfano luego del terremoto de San Juan de 1861, cursó el Colegio Militar de la Nación e hizo la Campaña del Desierto. Al doctorarse en Jurisprudencia y Ciencias Sociales en la UBA, abandonó la carrera militar para dedicarse a la cátedra. Fue además Juez en lo Civil y Comercial, periodista, escritor y parlamentario, Vicerrector de la Universidad Nacional de La Plata, y Presidente de la Sociedad Científica Argentina. En 1905 fue elegido Gran Maestre de la Gran Logia de la Argentina, y elevado al grado 33 del escocismo, se lo incorporó al Supremo Consejo.Una escuela de la Capital lleva hoy su nombre. 
El dato más destacable del Congreso de Libre Pensamiento de Buenos Aires, por sus resonancias futuras, fue la presencia de una jovencísima Alicia Moreau. 


Contaba con solo 21 años, cuando en el ámbito del Congreso la republicana española Belén de Sárraga le sugirió que las argentinas deberían organizar un movimiento en favor de los derechos políticos de la mujer. Entonces, Moreau propuso la idea en una de las reuniones del Congreso y junto a otras mujeres, como Sara Justo, la Dra. Rawson Dellepiane y la Dra. Lantieri, entre otras, fundaron el Centro Feminista de Argentina y el Comité Pro-Sufragio Femenino. A partir del congreso, el Partido Socialista, que contaba con un activo Centro Femenino, comenzó a invitar a Alicia Moreau a dar conferencias a los simpatizantes en los diversos centros socialistas a través de la Sociedad “Luz”.

Belén de Sárraga nació en España el 10 de julio de 1873, y estudio medicina en Barcelona. Fue lectora de  Bakunin y otros ideólogos ácratas.
Tras sufrir sufre varios atentados contra su vida por grupos ultra-clericales, en 1900 se radicó en Montevideo, Uruguay. 




Por ese entonces el famoso conferencista Enrique Ferri sostenía que la mujer era inferior al hombre, física e intelectualmente: Belén le recordó que el movimiento obrero también fue considerado, en el pasado, como una clase inferior y que se necesitaron generaciones para ir superando esa situación. 
Afirmaba Belén que en el concilio de Nicea se decidió si las mujeres tenían alma o no y sólo por dos votos se resolvió que el sexo débil tenía alma. Hubiera bastado que cualquiera de los dos votantes estuviera impedido de sufragar, para decretar que la mujer no la tenía.
Belén de Sárraga falleció a los 77 años, en 1951.

Pues bien, los masones y librepensadores azuleños no estuvieron ausentes del Congreso de Buenos Aires. Su intensa actividad previa y posterior al mismo ha quedado reflejada en los diarios azuleños de la época.
Así, el periódico “El Comercial” daba cuenta de cómo había quedado conformada la delegación local que concurriría al Congreso en Buenos Aires. Los nombres, a esta altura, no deben extrañarnos: a) Comité Ejecutivo: Presidente: Dr. Ricardo Berdier; Vice 1º; Aquiles Pouyssegur; Vice 2º: Enrique Squirru; Secretario General: Juan D. Perina; Secretarios: H.A. Molina y Luis Pouyssegur; Tesorero: Ramón Sánchez; Vocales (entre otros): Dr. Emiliano Astorga; Paulino Rodríguez Ocón; Joaquín Cervera; Guillermo Darnet; Hipólito Dhers; Reynaldo Marín; Manuel Aztiria; Félix Piazza, Gumersindo Cristobó y Marino Marchisio. b) Delegados al Congreso: Dr. Ricardo Berdier; Dr. Joaquín Cervera y Sr. Gumersindo Cristobó.

Terminadas las deliberaciones en la Capital, Azul tuvo su momento de gloria: se hicieron presentes a los pocos días en el Teatro Español nada menos que Belén Sárraga, Alicia Moreau, el periodista italiano Juan Miccheli y el Ingeniero A. Verri.
Los palcos del Coliseo local estaban ocupados totalmente por familias, entre las que se hallaban varias profesoras de los colegios locales; mientras que las plateas, tertulias y paraísos rebosaban de gente que esperaba con interés el comienzo de la conferencia.
Según “El Comercial” fue Alicia Moreau la primera en dirigirse al público. “Con voz pausada, con una naturalidad que hacía más sugestiva la palabra, fue desarrollando elocuentemente las ideas librepensadoras”. Señaló que “si alguna inferioridad tiene la mujer sobre el hombre es la educación: enseñanza que debemos conseguir para ponernos al nivel de ellos. Hizo un llamado a las madres y a las maestras para que eduquen a sus hijos y a sus discípulos fuera de los sofismas religiosos que atrofian su tierna inteligencia”
El Sr. Verri dijo que “El gobierno recibe con los brazos abiertos a los frailes, verdadera gangrena que corroe las energías del pueblo, y en cambio expulsa con la ley de Residencia a ciudadanos que producen y han formado un hogar”.
La Sra. Belén Sárraga, siempre según la crónica periodística, expresó: “El mayor enemigo que ha tenido la mujer en todas las edades ha sido la iglesia. San Agustín, el papa que hoy se venera en los altares, llegó, en su odio y desprecio a nosotras, hasta decir que era venenoso el beso de la mujer, y yo creo que San Agustín no tuvo madre, y si la tuvo, fue mujer”.
Calificó al matrimonio religioso como “tradición bochornosa y humillante para la mujer” y terminó su discurso diciendo que la República Argentina no podrá ser grande y libre mientras el poder del Estado esté subyugado al poder de la Iglesia”. 



viernes, 23 de enero de 2015

UN HERMANO PRESO POR DEFRAUDACION

A LA GLORIA DEL GRAN ARQUITECTO DEL UNIVERSO

En nombre y bajo los auspicios del Supremo Consejo del Grado 33 y Gran Oriente para la República Argentina.
Orden del Azul, 14 de julio de 1904 Era Vulgar
Al Consejero de Gobierno
S.F.V.
Ilustre Hermano
Me permito comunicaros que ha sido remitido a La Plata a disposición del Juez del Crimen el Hermano Mateo Viotti, miembro activo y cotizante de esta Augusta Logia, acusado de defraudación al Banco Comercial de esta ciudad por la suma de cincuenta mil pesos.
Este Taller, en espera de la decisión de la justicia, desearía que ese Gran Oriente, dado los medios de que puede disponer, practicara las averiguaciones necesarias a efectos de que vislumbre la verdad y si dicho Hermano resultara inocente, le prestara protección y ayuda, facilitando la más rápida solución del asunto a fin de que recupere la libertad.
Si desgraciadamente el fallo de la justicia le fuera contrario, será entonces llegado el momento para esta Logia de tomar las medidas que le corresponden.
Con tal motivo os saluda con todo respeto y consideración.

                                                                                             El Venerable Maestro
                                                                                                          J.D. Olivera
El Secretario                                                                                         Gr. 3º
Juan B. Italiani
      Gr. 3º

(Buenos Aires) Julio 18 1904
Tómese razón y acúsese recibo en los términos acordados. Y pásese una plancha al Ilustre Hermano Ciriaco del Valle recomendándole la averiguación de este asunto.
                                                                           Sigue una firma ilegible






Un recorrido por los periódicos azuleños de la época, y demás información custodiada en la Hemeroteca "Juan Miguel Oyhanarte"  nos ha permitido seguir los detalles de este proceso, al cual el periódico "El Imparcial" se refería como "El asunto ruidoso".
En la colección de Folletos que se encuentra en el mencionado repositorio, hallé ya hace años la publicación de la "Memoria presentada por el Banco Comercial del Azul en el juicio por defraudación contra D. Mateo Viotti", editada en Buenos Aires por Valerio Abeledo en 1905. Se encuentra registrada en la Hemeroteca como Serie H-2.



El ya mencionado periódico, en su edición del 5 de septiembre de 1905, daba cuenta del fallo absolutorio pronunciado por el Juez del Crimen Dr. Llambí en favor de Viotti, aunque obligándolo a devolver la suma desaparecida ($50.000), con costas a cargo del Banco.
No hemos hallado hasta ahora documentación que acredite si el fallo fue apelado por la institución crediticia.








miércoles, 21 de enero de 2015

ELECCIÓN DE AUTORIDADES PERIODO 1904-1905

Las elecciones tuvieron lugar el 15 de mayo de 1904 y a resulta de las mismas el Cuadro de Logia quedó compuesto de la siguiente manera:

Venerable: Ambrosio Motti

1er. Vigilante: Enrique Baron

2º Vigilante: Félix Piazza

Orador: Pascual Blasco y Salas

Secretario: Marino Marchisio

Tesorero: Andrés D’Onofrio

Hospitalario: Ricardo Berdier

1er. Experto: Santiago Piazza

2º Experto: Adrián Loustau

Archivero y Guardasellos: Lorenzo Piazza

1er. Maestro de Ceremonias: Remigio Piazza

1er. Diácono: Leopoldo Marchisio

2º Diácono: Antonio Solans

Guarda Templo interno: Leopoldo Marchisio



BLASCO Y SALAS, Pascual
Fue Orador en “La Estrella del Sud” durante el período 1904-1905. Residía en Buenos Aires. El mismo año fue electo como Delegado a la Gran Logia.


BERDIER, Ricardo A. (1868 - 1916).




Doctorado en medicina en la Universidad de Buenos Aires, ejerció su profesión en diversas ciudades de la provincia de Buenos Aires. Iniciado el 25 de julio de 1901 en la Logia Unión y Constancia, de Arroyo Corto, el 18 de octubre de 1903 se afilió a la Logia Estrella del Sud N° 25, la que presidió en 1906-07. Antes se había desempeñado como Hospitalario y Orador. Este último cargo lo ejerció hasta 1912. En el escocismo poseía el grado 18°.
Berdier nació en la Capital Federal, siendo hijo de Camilo Berdier, Contador y antiguo empleado del Banco de la Provincia, y de Julia Dorr. Su abuelo paterno, Francisco Berdier, era de nacionalidad española y tuvo una casa introductoria de ferretería y artículos navales en la calle Defensa de la ciudad de Buenos Aires; mientras que su abuelo materno, Addison Dorr, era un comerciante y hombre de negocios de origen norteamericano.
A los 10 años de edad, huérfano de padre, inició sus estudios secundarios en el Colegio del Salvador de los Padres Jesuitas. Cursó el bachillerato hasta los 16 años e ingresó  a la Facultad de Medicina, de la cual egresó en 1890.
Cuando contaba con 19 años, y a raíz de la epidemia de cólera, se presentó a la Asistencia Pública ofreciendo sus servicios como practicante, siendo destinado a la ciudad de La Plata.
Luego ejerció en el Hospital del Asilo de Inmigrantes, y al mismo tiempo colaboró con notas de su especialidad en el periódico “Sud América” de la Capital.
Residió dos años en París, ciudad en la cual perfeccionó sus conocimientos médicos, asistiendo a las Clínicas de los más grandes especialistas franceses.
Su tesis doctoral versó sobre la Psicología de los Centros Nerviosos, siendo la primera que trataba dicho tema, puesto que en la Universidad de Buenos Aires no se enseñaba la materia aludida.
Fue miembro fundador del Ateneo de Buenos Aires. Tomó parte en el Segundo Congreso Latinoamericano de Medicina, donde junto con otro colega presentó un nuevo tratamiento contra el cáncer.    
Llegó al Azul con su familia en 1903, procedente de Coronel Suárez, y ya a los dos años presidía la Biblioteca Popular, cargo que ocupó hasta 1911. Durante su mandato, en 1910, se inauguró el lujoso edificio de dicha institución, el mismo que ocupa hasta la actualidad en calle Burgos Nº 687. Participó activamente del Congreso de Librepensadores de 1906. Fue brillante orador en la ceremonia de reconocimiento conyugal Piazza-Marchisio. Instaló su consultorio en la calle Colón, frente a la Plaza del mismo nombre – hoy San Martín- . Su aviso profesional consignaba su actuación como ex asistente a las Clínicas de París, y atendía gratuitamente a los pobres los jueves y domingos de 1 a 2 p.m. 
También tenía a su cargo desde 1905 la Sala de Mujeres del Hospital Municipal de Azul.
Radicado a partir de 1912 en Villa María, Córdoba, la Biblioteca Popular de Azul lo distinguió ese mismo año  con la entrega de un pergamino y una medalla de oro, en reconocimiento a su destacadísima labor.



MARCHISIO, Leopoldo G.



Nació en Brozzola (Torino, Italia) y se graduó de farmacéutico en 1895. Hacia 1903 se instaló en la esquina Sur de Colón y Bolívar, mudándose en 1913 a Colón y San Martín, antiguo Hotel de Catalanes. Actuó en la Sociedad Filantrópica Italiana, en la Sociedad “Dante Alighieri” y el Círculo Napolitano. Fue Cónsul Honorario de Italia en Azul. En 1900 fue Vicepresidente del “Ciclista Club Azuleño”. 
Casó con María Piazza en la brillante ceremonia de reconocimiento conyugal masónico que posteriormente desarrolaré en este blog.
En 1961 recibió la Orden de Caballero de la República Italiana.
En la Logia local fue Guarda Templo Interno y 1er. Diácono en 1904-05, y en 1905-06, 1er. Diácono. En el siguiente período fue Tesorero, al igual que en 1907-08 .En 1908-08 fue 1er. Vigilante, lo mismo que en 1909-10.

SOLANS, Antonio

Nuevamente nuestro reconocimiento al Dr. Alberto Sarramone, quien nos acercara el valioso documento que seguidamente extractaremos y que fuera confeccionado por Don Germinal Solans, recordado periodista y abogado del foro local.

La familia Solans tiene sus orígenes relativamente recientes en Monclau, un pueblo de Lérida que se yergue a la sombra de un convento medieval
Allí residían – como “payés” seguramente – los Solans (quienes traían una mezcla de sangre austríaca y árabe, con española). Ello así porque uno de los antepasados fue Haloch, nacido en la Selva Negra de Alemania y Austria, quien llegó a España en su condición de guardia de corps del rey Carlos V de Austria, quien al instalarse en Madrid tomara el nombre de Carlos I de España.
Al él se unió la sangre de los Moratell de los Pirineos, y más recientemente de los Prim-Prat.
Eran seguramente carlistas, razón por la cual al tomar el trono hispano los Borbones, fueron perdiendo jerarquía económica y social, refugiándose en Monclau. 
Don Antonio Solans y Baró nació en Barcelona el 29 de marzo de 1876, hijo de José Solans y Prat y de Inés Baró y Domingo.
De niño aprendió las primeras letras en una escuela de los Jesuitas. Ya joven cursó contabilidad e idiomas en un Instituto de Barcelona, en el cual se graduó.
Fue incorporado al servicio militar en la sección financiera del Ejército español, en su ciudad natal. Como la inmensa mayoría de la juventud catalana de aquella hora, fue un entusiasta libertario. Esta circunstancia hizo que los dirigentes lo emplearan como traductor de instrucciones e información proveniente de Francia e Inglaterra.
Se las ingenió para hacer en su escritorio del Ejército un doble fondo, en el que escondía los papeles anarquistas en que trabajaba para ser distribuidos en Cataluña. La policía especial dio al fin con la identidad de quien realizaba esta riesgosa tarea. 
Advertido de tal circunstancia y con ayuda de su padre – que trabajaba en el puerto de Barcelona – abordó un barco velero que salía del muelle en ese momento.
Llegó a Madagascar; de allí pasó a Cuba y luego a Venezuela. 
Al llegar a Buenos Aires, la policía política lo individualizó como anarquista catalán en fuga, y tras ser detenido pasó un año preso en Rosario.
Al recobrar su libertad se trasladó a Buenos Aires, donde trabó amistad con otros jóvenes anarquistas de entonces: Leopoldo Lugones, Rubén Darío, etc. Le consiguieron la primera tarea rentada: eran sueltos que publicaba en “La Nación”. 
Después mejoró económicamente, al abrazar la profesión de corredor de comercio. En estas circunstancias conoció a Jaime Soler, con quien volvió a encontrarse providencialmente en Azul.
A esta ciudad llegó de manera casi fortuita, el 28 de septiembre de 1901, cuando contaba con aproximadamente 30 años de edad. Se había inaugurado el Teatro Español, y para animar su escenario se había contratado en Buenos Aires una compañía que en ese momento no contaba con director. Fue así que Don Antonio Solans dejó los números y la política, para empeñar su futuro en el arte.
Llegó al Azul en tren y de noche. Un cochero se ofreció a trasladarlo al pueblo. Le causó disgusto y alarma que lo encerraran en una especie de galera, pues el vehículo solo podía abrirse de afuera, quedando como prisionero.
El viaje a la hoy Avenida 25 de Mayo se hizo a los barquinazos, entre algún que otro rancho o casa, cruzando pantanos, altos pastizales y en oscuridad absoluta.
Al bajar del carruaje se prometió volver a Buenos Aires al día siguiente…pero se quedó en Azul durante cuarenta años.
En la calle 25 de Mayo vio los primeros faroles encendidos. Se hospedó en el mejor hotel de aquellos días, la lujosa casa de Ceferino Peñalva ubicada en Alsina entre Moreno y Uriburu, luego de propiedad de la familia Infantino.
Le tocó dormir con otra persona. Al despertar, se enteró que se llamaba Adolfo Ferreyro, quien tenía la corresponsalía de “La Prensa”, hombre culto, empleado de la Municipalidad.
No siguió a la compañía teatral. En 1907 instaló su primera Academia Mercantil e Idiomas, y también ocupó el cargo de Secretario rentado de la Asociación Española, haciéndose cargo de la administración del Teatro.
A pesar de tantas distinciones, la policía había ordenado vigilancia al anarquista. Para ello asignaron al Cabo Quintino M. Seco, con quien no tardó en confraternizar. Con el tiempo, Seco logró que le levantaran la vigilancia.
Poco más tarde ingresó en la Masonería local, que contaba con lo más destacado de Azul a principios de siglo: el Gral. Leyría, los industriales Piazza, los dos farmacéuticos Marchisio, los Fiscalini, Cirioli, etc. Elevó su jerarquía social y financiera.
Contrajo matrimonio en 1903 con Clara Loustanau y Heler, y al año siguiente nació el autor de estas memorias.
Tras atender en Capital un problema importante en su vista y ya de regreso al pueblo, fue administrador y redactor del vespertino “El Ciudadano”, y sub-contador de la casa de remates de Don Manuel Castellár.
Entre 1918 y 1919 tiene una visión que cambiaría radicalmente sus convicciones. En sueños, escucha a su padre decirle “Hijo, estás equivocado, vuelve a la fe…”.
El suceso lo impresiona tanto que anota en un papel el día y la hora de tan singular acontecimiento. Meses después recibió de Barcelona una carta familiar, en la cual le informaban el deceso de su padre…en la misma fecha que había anotado en el papel.
La impresión fue tan grande que el anarquista volvió a la fe cristiana que le habían inculcado los Jesuitas en su niñez.
Fue a verlo varias veces al Padre Cáneva, pero este dudaba de la sinceridad de su conversión. Don Antonio le regaló entonces al futuro Obispo su mandil de la masonería, el cual al momento de ser escritas estas memorias, se conserva hoy en un museo católico de Londres.
Esta actitud fue perjudicial para él y su familia. Los masones y los socialistas le hicieron el vacío. Hasta se publicó en un diario local un poema en que se lo vapuleaba.
Tras varios sinsabores económicos, Don Antonio se trasladó a La Plata, donde fue Profesor del Colegio Salesiano.Pasó los últimos tres años de su vida ciego, falleciendo en el barrio de Flores.



Carta dirigida al presidente de la Biblioteca Popular de Azul, fechada en 1908, mediante la cual Antonio Solans solicita su readmisión como socio de la institución. Obsérvese la firma con los clásicos tres puntos. (original en el archivo de la Biblioteca Popular "Bartolomé J. Ronco")

martes, 20 de enero de 2015

DOS ANÉCDOTAS

¿QUIÉN PAGA LA ORQUESTA?

El periódico "La Razón" de Azul que fundara Don Alejandro Brid publicó en 1880 esta noticia que, por su interés, transcribiré en forma completa.


Azul, 12 de abril de 1880.
Señor Redactor de LA RAZON:
Sírvase insertar en las columnas de su ilustrado periódico lo siguiente:

HERMANOS EN LA VIDA, Y DESCONOCIDOS DESPUES DE LA MUERTE.

Ante todo respecto (sic) la honra y buena voluntad de las personas que por tal ó cual motivo se hallan ligados por vínculos sagrados a otras que forman parte de la Sociedad Masónica residente en esta localidad, éstas que juraron unidos a otros deberes, el desinterés, han pisoteado los reglamentos, y violado sus juramentos, tanto por el miserable valor de 1,200 $ m/c, como por hacer pública y notoria la falsedad que los envuelve, la que los ciega de tal modo que les hace desconocer la humillación.
Llamo la atención de los que tengan culpa, y que se las tomen conforme vayan.
Será a la fecha de público y general conocimiento que el día 12 de Agosto de 1879 fue llevado el féretro del difunto mi esposo Manuel Astiria (sic) a la Iglesia, por una comitiva de vecinos distinguidos y honrados personalmente, mudándose de trecho en trecho.
Estas continuas mudanzas eran causadas por el largo trecho que debíase andar, y también por el deseo que cada uno de la comitiva tenía, de llevar por sus manos el féretro a la Iglesia.
Al hacer tal aparato, realmente hacían honor a la Sociedad Masónica, y se acarreaban el odio de otras sociedades.
También se me ofreció la mayor parte de la referida comitiva, á que se acompañara el cortejo fúnebre una banda de música añadiendo que a un hermano tan honrado y tan distinguido por la Logia esta lo conducía con banda de música sin que por esto tenga vd.que molestarse en gastos puesto que a los hermanos vivos no los arruina una miserable parte que les corresponda pagar de estos gastos.
A tal ofrecimiento creo que otra persona en mi lugar no se imaginaría que a los ocho meses cabales de tal ofrecimiento se me pasara una cuenta de mil docientos (sic) pesos m/c por doce músicos que acompañaron al cortejo fúnebre de mi difunto esposo.
La cuenta está en este tenor:

Señor D. José Otero
A los Músicos                                                                                                       DEBE
Por haber acompañado al entierro del finado Manuel Astiria, 12 músicos; $ 1,200.
             Recibí su importe.
Recibí de la Señora Doña Carmen Gurutchaga (sic) el importe de esta cuenta.
Azul, Abril 10 de 1880.
                     Por Don José María Otero


EL CASO DEL FALSO CONDE

Periódico "El Imparcial" de Azul, 7 de mayo de 1902.


CAMPO NEUTRAL

Sr. Director de El Imparcial
Distinguido señor:

El que suscribe espera de la nobleza del Sr. Director la publicación de las siguientes líneas en las columnas de su ilustrado y popular diario.
Procedente el infrascripto de un pueblo circunvecino privado de los medios más necesarios é indispensables para la subsistencia diaria, recomendado fui al Sr. Clerici (Agente Consular Italiano) para que ese Sr. me prestara una ayuda para realizar una operación bancaria.
El referido señor, me presentó al señor Marino Marchisio para que hiciera algo en mi favor dada la precaria situación que atravesaba.
Pues bien señor Director: El referido señor me presentó al Venerable de la Logia“Estrella del Sud” señor Ambrosio Motti, el cual después de haberle probado según ritual mi grado en la referida logia Sede de Roma me despidió en una forma casi insultante presentándome ante los demás hermanos como un ridículo ser.
Hago público el proceder incorrecto de dicha Logia para una persona que no perseguía otro móvil que el cumplimiento de un deber sagrado impuesto por las leyes de la moral y una ilustrada filantropía como asimismo las informalidades y errores que cometen ciegamente los representantes de esa institución sagrada al rito a que pertenezco.
Esperando ver cumplidos mis deseos en el petitorio invoco, suscríbome  del Sr. Director att. y S.S. agradecido.

Conde
Dr. Fco. Eccheli de Melchiori

                          g.  9°


La respuesta de “La Estrella del Sud” no se hizo esperar, por la misma vía.

CAMPO NEUTRAL

Las cosas en su lugar

Conte o…conta frottole?
Masón o embustero?
El titulado conde doctor Francisco Eccheli de Melchiori se presentó días pasados en esta a varios hermanos pidiendo auxilio en las críticas circunstancias por que atraviesa, pero nadie, hasta la fecha, ha visto ninguno de los documentos que puedan acreditar su personalidad. A mas de mas de esto (sic) su mismo proceder demuestra claramente que no solo es un masón espureo, (sic) mas y mucho más que le faltan las mas elementales nociones del hombre educado.
Pretende ser todo un grado de la Masonería y no conoce siquiera los signos y las palabras del grado 1°!...
De esto solo se desprende que es ó un ignorante o un hombre de mala fé.
Si todos los demás títulos que ostenta tienen el mismo valor que el que pretende hacer valer masónicamente, desde ya el público puede pensar si se deben y pueden tomar en serio sus quejas, presentadas tan desfachatadamente. 
Es muy sensible que la Institución Masónica figure en un asunto de esta clase, pero no nos es permitido el silencio en presencia de un hecho que significa la especulación de la Institución, por gente que indudablemente en el fondo no tiene nada de Masón.

Azul Mayo de 1902
                                                                                           Ambrosio Motti.
                                                                        Marino Marchisio.

Y nada más se supo del “Conde”…


martes, 7 de octubre de 2014

NÓMINA COMPLETA DE LOS MASONES AZULEÑOS EN 1902



Este hermoso documento que hallé en el A.G.L.A. me permitió recuperar el nombre, el grado y la ocupación de los 26 Hermanos que integraban la Logia "Estrella del Sud" en mayo de 1902.





Ellos eran: Aquiles Pouyssegur (Venerable Honorario); Carlos Montes; Manuel Cano, Adrián Loustau; Ambrosio Motti; Benito Garbarini; Juan Mocetti; Lorenzo Piazza; Norberto Ferrari; Juan Bianchi; Remigio Piazza; José D. Olivera; Félix Piazza; Juan B. Pinaqui; Santiago Piazza; Enrique Baron; Adolfo Vilatte; Agustín Lafontaine; Juan Vergés; Agustín Saffores; Silvano Saloy; Marino Marchisio; Mateo Viotti; Andrés D´Onofrio; Gumersindo Cristobó y Juan B. Italiani.

JUAN BAUTISTA ITALIANI
Llegó al Azul siendo muy joven, por los años1880/85.Tenia un almacén de ramos generales en la esquina de Centenario (hoy Cáneva) y San Martín frente a la estación del ferrocarril, donde después estuvo el Hotel Vasconia, hoy demolido, con su hermana Adela. Estaba casado con Catalina Moroni.
De profesión contable y tenedor de libros, fue uno de los fundadores del Centro de Comerciantes (o Liga Comercial e Industrial de Azul) en 1917.

Nacido en Chiavari, Italia, fue iniciado en “La Estrella del Sud” en mayo de 1901. Es uno de las personas que firma la libreta de reconocimiento conyugal Marchisio-Piazza. Datos y fotografías gentilmente proporcionados por el amigo Juan Manuel Basualdo, su bisnieto.






SILVANO SALOY
Francés, comerciante. Iniciado en noviembre de 1890. Era propietario de una casa de depósitos, comisiones y consignaciones, y de la Barraca “Francesa”.
Yuyú Guzmán (op.cit.) nos narra lo siguiente:
“Un día llegó al almacén y panadería “El Progreso” (de los hermanos Lafontaine) un joven recién venido de Francia. Se llamaba Silvano Saloy. Empleado trabajador y de excelente condición humana, no sólo atrajo la atención de sus patrones, sino que conquistó el corazón de una hija de Andrés Lafontaine, llamada María Luisa, con la que contrajo matrimonio. Al disolverse la sociedad de “El Progreso” por el regreso de los hermanos Lafontaine a Francia, María Luisa y Silvano crearon en el mismo lugar un establecimiento ganadero llamado “San Silvano”, cerrando definitivamente el almacén en 1918.”

AGUSTIN SAFFORES (1860-1904)
Argentino, hacendado, fue iniciado en “La Estrella del Sud” en noviembre de 1890.
Nacido en Ranchos, desde los 12 a los 18 años trabajó en un comercio de Buenos Aires. Dos años después contrajo matrimonio, y en 1882 se hizo cargo de la administración de la estancia “El Fortín de Rivas” de E. Bonifacio, situada en el Partido de Juárez en las cercanías de su límite con Azul.
Allí trabó amistad con Pedro y Mariano Pereyra, lo cual lo decidió a trasladarse al naciente pueblo de Laprida con su esposa e hijos. Aquí fue propietario del Hotel “San Pedro”, que mandó construir. Tras venderlo, compró el campo “del inglés Purvis” en la zona de Paragüil, y la estanzuela “La Elena” de su amigo Diego E. Torry.
Tuvo casa de remates y realizó en Laprida el primer remate-feria de hacienda. Años más tarde se asoció con sus amigos Juan y Marcelino Arnaude para formar la sociedad “Saffores y Arnaude Hnos.”.
Ejerció relevantes funciones públicas. Fue el Presidente de la Corporación Municipal de Laprida en 1893 y 1897; también el primer Intendente Municipal de ese pueblo en 1898-99, repitiendo el cargo en el período 1902-1903.




JUAN VERGES
Francés, comerciante. Iniciado en “La Estrella del Sud” en noviembre de 1890.
Era propietario de una panadería.

AGUSTIN LAFONTAINE
Francés, hacendado, iniciado en noviembre de 1890. Fue presidente de la Sociedad “Unión Francesa” de Azul. 
En 1911, momento en que se retiró de la Logia, sin pase, ostentaba el grado de Maestro. 

LORENZO PIAZZA (1853-1935)
De origen italiano, nacido en Craveggia, Novara, Italia, vino joven al país y se radicó en la localidad de Azul, donde desarrolló sus actividades creando diversos establecimientos industriales que con el tiempo alcanzaron un gran desarrollo. Intervino activamente en la vida local y fue generoso sostenedor de varias obras de bien. Activo dirigente de la Sociedad Filantrópica Italiana.
Disiento con Lappas cuando en su obra “La Masonería argentina a través de sus hombres” consigna que fue iniciado en 1907 en la Logia Estrella del Sud N° 25. Según surge del Cuadro Lógico correspondiente al mes de marzo de 1902, su iniciación tuvo lugar en agosto de 1885. En 1887-88 y según consta en la documentación obrante en el AGLA, ya Lorenzo Piazza se desempeñaba como Porta Espada en nuestra Logia. En el período siguiente figura como Hospitalario. En 1904-05 ocupa el cargo de Archivero y Guardasellos, al igual que en 1907-08. En 1909-10 era Maestro de Banquetes.
Casado con Catalina Rosa Motti, del matrimonio nacieron diez hijos, ocho varones y dos mujeres. Una de éstas, María, casó con Leopoldo Marchisio. 
Don Lorenzo Piazza tuvo el honor de ser designado “Caballero de la Corona de Italia” por el Rey Víctor Manuel III.
En el año 1942, la Municipalidad de Azul resolvió denominar como “Avenida Piazza” a la prolongación de la Avda. Mitre desde calle Morales (hoy Malvinas) hasta la ruta nacional Nº 3, en homenaje a la fecunda labor realizada en pos del progreso de la ciudad por Lorenzo, sus cuatro hermanos y descendientes, tarea que resulta imposible dejar reflejada en estas breves páginas.
Sus hermanos fueron Félix, Francisco, Remigio y Pedro, todos ellos miembros cotizantes de la “Estrella del Sud”.



                               



La Familia Piazza en las bodas de oro de Lorenzo y Catalina


lunes, 6 de octubre de 2014

NUEVAS ELECCIONES Y REINCORPORACIÓN A LA OBEDIENCIA

(1902)

En junio de 1902 se revitaliza la Logia local, celebrándose las nuevas elecciones para Dignatarios y Oficiales del Taller.
El cuadro queda compuesto de la siguiente manera:

Venerable: Ambrosio Motti

1er. Vigilante: Santiago Piazza

2º Vigilante: Enrique Baron

Orador: José Olivera

Secretario: Félix Piazza

Secretario Adjunto: Marino Marchisio

Tesorero: Adolfo Vilatte

Hospitalario: Norberto Ferrari

Maestro de Ceremonias: Remigio Piazza

Maestro de Banquetes: Adrián Loustau

Guarda Templo: Andrés D’Onofrio

1er. Diácono: Mateo Viotti

2º Diácono: Gumersindo Cristobó






En consecuencia, el 28 de junio de 1902 el Gran Maestre de la Orden dicta el siguiente Decreto:

"Habiendo la Augusta Logia “Estrella del Sud” llenado  las prescripciones constitucionales de acuerdo con el decreto de fecha 26 de mayo último
El Gran Maestre de la Orden
Decreta:
Art. 1º: Declárase definitivamente incorporada a esta Obediencia y Supremo Consejo del Gran Oriente la Augusta y Respetable Logia “Estrella del Sud” del Valle del Azul con todos los Derechos y Deberes que las leyes vigentes acuerdan a las Logias Simbólicas.
Art. 2º: Apruébase el proceso de las elecciones generales de Dignatarios y Oficiales y autorízase su instalación para el período de 1902 a 1903.
Art. 3º: Hágase saber, etc.
Dado y firmado en el Orden de Buenos Aires a veintiocho de junio de mil novecientos dos Era Vulgar."

El Consejero de Gobierno

C.V. Palacios





Veamos ahora algunos datos biográficos de los Hermanos no mencionados hasta el presente.

MARINO MARCHISIO
Arribó a la Argentina ya graduado de farmacéutico como su padre Giacinto, instalándose en la ciudad de Las Flores hasta que en 1884 decide trasladar su farmacia al Azul, esquina de Burgos y Belgrano. También poseía titulo de médico y había entablado relaciones comerciales con los indígenas, basadas en la mutua confianza.
El pueblo del Azul ofrecía enormes posibilidades de desarrollo, pero como su salud había comenzado a flaquear, convocó a su hermano Leopoldo para que lo acompañase en la aventura.
Intervino en distintas entidades de servicio, tales como la Sociedad Filantrópica Italiana y la Sociedad “Dante Alighieri”. Regresó a Italia en 1907 al producirse la muerte de su padre (pero luego lo veremos nuevamente en Azul haciéndose cargo de la farmacia en 1910). Murió en Italia sin dejar descendencia.
Iniciado en abril de 1901. En la Logia local fue Secretario Adjunto en 1902-03, Orador en 1903-04, 1er. Experto en 1905-06; en 1906-1907 Secretario y 1er.Experto. En 1910-11 es electo nuevamente Secretario, alcanzando la dignidad de Venerable en 1911-12.

ADOLFO VILATTE (1874-1934)
Francés (nacido en Fontrailles, cantón de Trie-Sur-Baise, Pays de Coteaux, La Bigorre, Altos Pirineos) de ocupación comerciante. Fue iniciado en la "Estrella del Sud" en noviembre de 1890. Tesorero en 1902-03, en 1905-06, se desempeñó como Archivero y Guardasellos. En 1907-08 actuó como Secretario de “La Estrella del Sud”.En 1908-09 fue electo 2º Vigilante y en 1909-10 Secretario Adjunto. Cumplió funciones de 1er.Vigilante en 1910-11, y de 1er.Maestro de Ceremonias en 1911-12.
Fue propietario del Hotel “Colón” de calles Colón y 9 de Julio, Secretario durante más de veinte años de  la Sociedad Francesa de  Beneficencia y Socorros Mutuos, y miembro activo de la Biblioteca Popular. También presidió la Liga Comercial e Industrial de Azul. Realizó la primera traducción al francés de los “Consejos del Viejo Vizcacha”, los cuales aparecieron en la Revista “Azul” que dirigiera el Dr. Bartolomé J. Ronco entre 1930 y 1931. Casó con la viuda de Rementería.
En 1911 publicó, por la imprenta de "El Comercial", sus Ensayos Poéticos. Fue autor de numerosos textos en verso y prosa en francés, hoy en poder de su descendiente Adolfo Mirande, quien nos ha facilitado muchos de estos datos y las imágenes que seguidamente se reproducen. Gesto que agradezco muy sinceramente.







Miembro no identificado de la Flia. Rementería, posando con su banda masónica.


NORBERTO FERRARI (n.1858)
Argentino, sastre su oficio. Iniciado en agosto de 1885. Hospitalario en 1902-03.Alcanzó al menos el Grado de Maestro. En 1904 fue radiado del Taller por falta de pago.




ANDRES D´ONOFRIO
Italiano, poseía un importante comercio de platería y joyería. Fue iniciado en mayo de 1901. En 1902-03 integraba el cuadro lógico como Guardatemplo; en el período 1904-05 como Tesorero, y en 1905-06 y 1907-08 como Hospitalario. Integró las directivas de la Sociedad Filantrópica Italiana y de la Sociedad “Dante Alighieri”. Se alejó con plancha de pase y quite en 1911, cuando ostentaba el grado de Maestro.




MATEO VIOTTI (n. 1863)
Italiano, empleado. Iniciado en “La Estrella del Sud” en abril de 1901, en 1902-03 se desempeña como 1er. Diácono.
Tesorero del Banco Comercial del Azul y Presidente de la Sociedad Filantrópica Italiana y de la Sociedad “Dante Alighieri”. Fue expulsado en 1905.

GUMERSINDO CRISTOBÓ (1870-1925)
Nació en 1870, en la ciudad de 9 de Julio. A temprana edad se recibió de escribano, y se radicó en Azul a poco de obtener el título. Aquí conoció a la joven azuleña Josefa Posse, con quien se casó.
En 1899 comenzó a ejercer como escribano en la ciudad, y al mismo tiempo inició su participación en la política como miembro de la Unión Cívica Radical, partido por el cual ejerció distintos cargos directivos, incluso la presidencia del mismo.
Cristobó fue tres veces Presidente del Concejo Deliberante de Azul.
En 1920 fue elegido como Diputado nacional y reelecto en 1924. Desde su banca de legislador presentó una importante cantidad de proyectos, destinados al progreso del interior, en especial para su ciudad. Así, entre otros, gestionó y obtuvo la instalación en Azul de una sucursal del Banco Hipotecario Nacional. Poco después, consiguió la partida presupuestaria necesaria para la construcción del Colegio Nacional de Azul, que ya funcionaba desde el 1 de junio de 1912 en un precario edificio.
Falleció a los 55 años de edad, haciendo ejercicio de su mandato popular, el 20 de febrero de 1925. 

(Datos tomados de Sarramone A: "Historia del Antiguo pago del Azul",cit.)










lunes, 29 de septiembre de 2014

DON MANUEL LÓPEZ GONZALEZ

(1840?-1927)

Imaginemos un Azul con 8.000 habitantes, sin el Parque ni la Catedral, con una Plaza central que ni siquiera ostentaba las famosas, luego denostadas y censuradas Nereidas. Mayoría de casas bajas; la calle Colón poblada de acacias negras cuyas copas se entrelazaban para formar un refugio de sombra y frescura, camino a la quinta de Ceferino Peñalba.; el terreno de lo que sería la Escuela Normal transformado de lodazal en monte de árboles frutales. Los visitantes hallaban confortable alojamiento en el Hotel de la Paz, de Adrián Loustau, con 33 cuartos amueblados estilo Luis XVI; o en el más modesto “de la Bonne Soupe”, regenteado por Marcial Fortané.
Quien deseaba un buen traje podía requerir los servicios de Don José Sisce, que en su sastrería prometía prontitud y esmero en los trabajos; mientras que las amas de casa surtían sus alacenas en el Mercado “Porvenir”, quizás no todo lo limpio que las normas de higiene aconsejaban.
Ese año de 1892 fructificaban, dos décadas después, los esfuerzos que en 1872 comenzara la Sociedad de Instrucción y Recreo “La Cosmopolita” para a dotar a nuestra ciudad de una Biblioteca Popular.  
Y un inmigrante asturiano llamado Manuel González López, casado y con siete hijos en su haber, recibía de la Comisión Directiva la siguiente nota:
                                                                         
                                                                
“Azul, Agosto 27 de 1892
Sr. Manuel G. López:
Me es grato comunicar a Ud. que la C. D. de la Biblioteca Popular que tengo el honor de presidir, ha resuelto en la sesión de ayer nombrarlo Bibliotecario, de conformidad con la solicitud presentada por Ud. (...) debiendo hacerse cargo de su cometido desde el 1° de Setiembre próximo. En tal virtud y aceptado por Ud. el cargo, debe recabar de la Secretaría las instrucciones (...).
Saluda a Ud. atte. Fdo. Francisco T. Dominique. Ramón A. Díaz.”


No ejerció sus funciones mucho tiempo, pero sí el suficiente como para posar para la posteridad con la banda de la Logia Masónica “Estrella del Sud Nº 25-Valle del Azul” en la cual se desempeñó como Orador Adjunto entre 1887 y 1889.





Anticlerical a ultranza, fueron famosas sus colaboraciones en los periódicos locales, las cuales le ocasionaron más de un disgusto.
Vaya ésta como ejemplo, publicada en "El Imparcial" del 27 de mayo de 1902:


Te-Déum Laudamos


Esta palabra en la gerga (sic) de la iglesia católica, significa el dar gracias á Dios por algún beneficio recibido.
Nos dicen que el Sr. Cura Párroco- que entre paréntesis- recibe de la comuna 120 $ m/n mensuales para pagar alquiler de su casa particular y de la que ocupa la iglesia, se negó a efectuar la ceremonia del Tedeúm (sic), en la fiesta patria de éste mayo, sino le pagaban la suma de 200 $ m/n. Tenemos que advertir, de paso, que el Sr. Cura dice ser nacido Argentino.
El Sr. Intendente, consultando los intereses del municipio, se negó también a ese despilfarro.
La fiesta patria, sin necesidad de los canturregeos (sic) de los curitas, ha estado brillantísima; además, una ceremonia en la iglesia dando gracias a Dios (¿por qué?)  al compás de un órgano, en una fiesta o aniversario cualquiera, es, si bien se mira, muy ridículo; ¿hasta cuándo hemos de ser inconcientes (sic) y rutinarios? 
Como decíamos; la fiesta patria de mayo de este año en nuestra ciudad, no ha dejado nada que desear en brillo y patriotismo, la inauguración del alumbrado a gas acetileno en toda la plaza Colón, y en el lujoso palacio municipal, que ha resultado ser un adelanto novedoso, ha contribuido a ello de una manera agradable. 
Por otra parte: las cultas e ilustradas personas que están al frente de nuestra comuna, principalmente el Sr. Presidente del concejo Dr. Astorga y el Sr. Intendente Dr. Pintos, tienen entre manos y en proyecto muchas obras de interés y utilidad pública, y han obrado muy cuerdísimamente en no distraer dinero para mantener zánganos.
Tal vez sea el Azul el único pueblo de la república, que se ha distinguido por este rasgo típico de cultura cívica.
Nuestro sincero aplauso.
                                                                     Tubalcain







La reacción no se hizo esperar, y en el periódico citado, del día 15 de junio de 1902 leemos:

COLABORACIONES DE TUBALCAIN

“ Contestando a la pregunta que muchas personas nos han dirijido (sic) y satisfaciendo un deseo de nuestra propia conciencia volvemos a hacer saber que la redacción de EL IMPARCIAL  no se ha hecho nunca solidaria de las ideas  y juicios emitidos por nuestro colaborador Tubalcain, quien por otro lado es una persona conocida, de seriedad, que cuenta con la hospitalidad que le hemos ofrecido porque on ne tue pas les idées y que siempre ha asumido toda la responsabilidad en sus generalmente bellos e instructivos escritos.
Se nos dice que porqué no permitimos colaboraciones tendientes a discutir y destruir las ideas de Tubalcain, a lo que contestamos que admitiremos escritos siempre que en ellos se observe la misma moderación, respeto, decencia en que encuadra sus escritos nuestro colaborador.
Dejamos satisfechos a los preguntones que con esta respuesta no nos fastidiarán más.”

Pero Tubalcain-López volvió a la carga el 5 de junio de 1904, esta vez firmando con sus iniciales:

                                             
                     COLEGIOS CON DIOS
                        “Sepulcros blanqueados”

“No poca extrañeza ha causado a la mayoría de nuestra culta población, el que durante la temporada de pestes endémicas porque atravesamos, no se les haya ocurrido a nuestras autoridades mandar clausurar las escuelas particulares ni la iglesia parroquial, y sí la escuela normal y las del estado; ¿será acaso porque en las primeras se enseña religión como en la iglesia, y de esta manera se cree que están inmunes y bajo la protección de Dios?
No podemos figurarnos semejante absurdo, porque nos consta que nuestros ediles actuales son lo suficientemente ilustrados; más bien suponemos se hayan procedido así por indiferencia o descuido.
Pocos son hoy los que ignoran que los colegios en que se dá educación religiosa, están ellos, por este solo hecho, en continuo estado de epidemia, moralmente, se entiende; y por la salud de la sociedad, de la familia, y del progreso y bien de la patria, debieran clausurarse de una vez para siempre, como lo han hecho en la culta, en la grande y sin par Francia, iniciadora de todos los grandes ideales.
Nuestras leyes prescriben la enseñanza obligatoria laica. No obstante, los colegios de enseñanza religiosa cunden en la patria de Bernardino Rivadavia, como cunde todo lo malo que no se extirpa; cunden porque nuestros poderes públicos están sugestionados por el elemento clerical, por el elemento conservador del atraso, de la ignorancia y de la mentira, que conduce a los pueblos a la ruina y al descrédito.
El clero católico califica a las escuelas laicas, escuelas sin Dios,  porque en ellas no se enseña religión; no siendo todas las religiones en general, y muy especialmente la católica, otra cosa que invenciones absurdas que tienen por base el error y la mentira, y por fines el negocio.
En las escuelas laicas, se enseña la verdad hasta donde es y puede ser conocida y estudiada, en esos dos grandes libros siempre abiertos a la investigación humana: la experiencia y la naturaleza; ¿acaso esta última magnífica y maravillosa obra no es del mismo Dios?
¿Qué mejor religión puede uno imaginarse que la que enseña a conocer a Dios, ante la magnitud, ante la grandeza de su obra?
La verdadera religión es sin duda alguna la ciencia y el libre albedrío del pensamiento y la conciencia con que el Creador dotó a sus criaturas, y en los colegios religiosos sólo se enseña lo que conviene a los que viven de la iglesia y de sus dogmas; una fe ciega, incondicional, es decir, la abdicación del pensamiento, la esclavitud de la razón; a creer en falsedades, sin permitir el libre examen de ellas, y en un Dios imposible, contradictorio y brutal; pervirtiendo de esa manera los naturales sentimientos humanos de las criaturas puestas en sus manos, atrofiándoles el corazón y el cerebro, por un infame cálculo, por un criminal egoísmo.
Ya que no sea posible por ahora evitar el establecimiento de semejantes colegios, trátese de hacer el vacío con ellos, no olvidando los padres de familia, que aman de veras a sus hijos, que quieren su bien y su felicidad, que en ellos y a su frente, figuran siempre mujeres religiosas, célibes, de aspecto hipócrita de santas y humildes; castas, a juzgar por las blancas tocas que cubren sus pechos y sus frentes; pero que en realidad, detrás de ellos, cuya historia en general es siempre misteriosa, están los curas y los frailes, hombres que procuran encubrir sus pasiones y sus vicios de célibes forzados, con los hábitos talares y el nombre de representantes de Dios, que por sus escándalos diarios, bien pudiérase llamárseles representantes del diablo!
Las que con el nombre de hermanas, dirigen, pues, los colegios religiosos, son esclavas incondicionales del clero, y éste es el que en realidad gobierna y dispone en ellos.
De estos colegios religiosos focos de grandes escándalos mal disimulados, focos de corrupción y atraso, que se van extendiendo en nuestro país como una plaga de la peor especie, se puede repetir aquello del evangelio: Sepulcros blanqueados; pudredumbre por dentro.

       
                                                                                  M.G.L.


TUBALCAIN, EL SEUDÓNIMO ELEGIDO
No era casual, sino de profundo significado masónico.
Según Christian Gadea Saguier (http://losarquitectos.blogspot.com) a través del Génesis todo lo que sabemos de Tubalcain es que fue hijo de Lamech y Zillah, y poseía el cargo de "Instructor de todos los artífices en el bronce y el hierro". 
Se dice también que Tubalcain era célebre por sus conquistas guerreras y excedía a todos los hombres en fuerza y poder. También existe un relato del protometalúrgico, que es posible hallarlo en el célebre fragmento de Sanconiatho, un escritor fenicio que habría vivido antes de la Guerra de Troya. Este sostiene que Tubalcain, bajo el nombre de Chrysor - sin duda una corrupción de chores ur en hebreo - es el obrero que trabaja con fuego, o sea, el herrero.
Tubalcain refiere simbólicamente al trabajo masónico de la búsqueda de la Luz.



Hombre de variados intereses y múltiples capacidades, que heredarían sus hijos, López fue propietario de la Gran Peluquería Española, en la esquina Oeste de calles Mitre y Uriburu, ubicada junto a la finca de otro grande de la historia local: Don Paulino Rodríguez Ocón.
Allí Don Manuel no solamente atendía el pelo y la barba de los azuleños: su comercio era, también, confitería, café y sala de billares.
Y cuando era requerido, el fígaro-bibliotecario se transformaba prestamente en sacamuelas, no dudando en aplicar voraces sanguijuelas o ardientes ventosas a sus sufridos pacientes, incluso a domicilio.
En un Azul donde todo estaba haciéndose, hombres como Manuel G. López (así le gustaba firmar) iban dejando su impronta, con tal hondura que aun hoy los recordamos con respeto y admiración.




Para una completa biografía de Manuel López y sus descendientes (entre ellos el reconocido pintor Alberto López Claro o "Claudio Lantier") puede consultarse el siguiente link, correspondiente al Museo Municipal de Arte López Claro de nuestra ciudad:

http://www.museolopezclaro.com.ar/alberto-lopez-claro-origenes.php

Fuentes: mi artículo publicado en el libro "Bettinelli-López Claro" (Buenos Aires, el museo,2009). Porro, Vicente J.: "La Biblioteca Popular de Azul desde su fundación" (cit.). Documentación de archivo de la Biblioteca Popular de Azul "Bartolomé J. Ronco". Periódico "El Imparcial" en la Hemeroteca de Azul "Juan Miguel Oyhanarte".