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jueves, 3 de mayo de 2018

ALGO MÁS SOBRE LA ACACIA ( II )

Vienen también en nuestra ayuda las memorias de Don José Fittipaldi "el poeta del hierro".


El 16 de diciembre de 1962 Don José publicó en el Diario "El Tiempo" un extenso y valioso artículo titulado "ÄRBOLES LIGADOS A LA HISTORIA DE AZUL. Recuerdos de un azuleño que fue a Olavarría por quince días y se quedó cuarenta y cuatro años".

Del mismo extraemos los siguientes datos:

"La primera manzana utilizada para construir el Cementerio Central, en 1904, era una hermosa avenida de frondosas y gigantescas acacias negras. Quizás los primeros árboles de esta clase plantados en el Azul, allá por 1860."


"La calle Colón, desde el Parque al Balneario, era una arteria poblada de gigantescas acacias negras, cuyos extremos superiores se entrelazaban, formando un armonioso túnel, proclive al ensueño, el amor y la fantasía. "

Un importante testimonio más que liga a nuestra ciudad con este árbol cargado de simbolismo masónico.


ALGO MÁS SOBRE LA ACACIA ( I )

Del excelente trabajo que viene realizando el Ingeniero Agrónomo Eduardo Farina sobre las las plantas leñosas de la Biblia cultivadas en Azul extraemos los siguientes conceptos:

LAS PLANTAS LEÑOSAS DE LA BIBLIA CULTIVADAS EN AZUL 
ENTREGA X
Por Eduardo Luis Farina
Facultad de Agronomía. U.N.C.P.B.A

Sobre la acacia en el Antiguo Testamento se han encontrado referencias sobre el uso de la madera.                                                                                                                                       
LIBRO EXODO                                                                                                                             
Capítulo 37. El Arca: versículos                                                                           

1. Besalel hizo el arca de madera de acacia, de ciento veinticinco centímetros de largo por setenta y cinco de ancho y setenta y cinco de alto.                                                               
 4. Luego hizo unas andas de madera de acacia, las recubrió de oro.                                 

La mesa de los panes de la ofrenda: versículos

10. También hizo la mesa de madera de acacia, de un metro de largo por cincuenta centímetros de ancho y setenta y cinco de alto.                                                                   
15. Hizo las andas de madera de acacia y las recubrió de oro.                                                   

El altar del incienso y el óleo de la unción: versículos

25. También hizo el altar del incienso. Lo hizo de madera de acacia, de cincuenta centímetros de largo por cincuenta de ancho –es decir, cuadrado– y un metro de alto. Sus cuernos formaban una sola pieza con él.                                                                             
27. Luego hizo unas argollas de oro, y los colocó debajo de la moldura, dos de un lado y dos del otro, para pasar por ellas las andas que servían para transportarlo.                               
28. Estas últimas eran de madera de acacia y estaban recubiertas de oro.


Capítulo 38.


El altar de los holocaustos: versículos                                                                 

1. Luego hizo el altar de los holocaustos de madera de acacia; medía dos metros y medio de largo por dos y medio de ancho –es decir, era cuadrado– y tenía un metro y medio de alto.                                                                                             

6. Hizo las andas de madera de acacia y las recubrió de bronce.

El género Acacia pertenece a la Familia Mimosáceas e incluye más de cien especies de árboles y arbustos que se encuentran principalmente en las regiones áridas y semiáridas de África. Varias especies de acacia crecen en el Sinaí, pero no todas serían adecuadas para su uso en la construcción. Una de las más comunes es Acacia tortilis subespecie raddiana y parece probable que esta sea la acacia a la que se refieren las Escrituras, estos árboles crecen en los bordes de los wadis (lecho o valle de un río generalmente seco, excepto durante la temporada de lluvias).
Acacia, del griego akis = punta, aludiendo a las espinas de las acacias africanas ya que las australianas carecen de ellas; tortilis significa con hojas retorcidas).                           

Descripción                                                                                                                     
Árbol espinoso de follaje caedizo, copa en forma de sombrilla, espinas en parejas, rectas. Hojas: alternas, compuestas (bipinnadas).
Flores: en capítulos globosos, amarillos o blanco-amarillentos, solitarios o en pequeños grupos.
Fruto: es una legumbre alargada.


Curiosidades:

El Árbol de Teneré era una solitaria acacia que fue considerada en su momento como el árbol más solitario y aislado del planeta, el único dentro de un área de 400 km a la redonda. Fue punto de referencia para las caravanas a través de la región de Teneré, en el Sahara, en 1973 fue golpeado por un camión conducido por un chófer libio supuestamente ebrio, el árbol muerto fue trasladado al Museo Nacional de Níger y ha sido reemplazado en su sitio original por una simple estructura metálica representando a un árbol.

                 

Observaciones: en la ciudad de Azul se cultivan varias especies de acacias pero diferentes a las nombradas en la Biblia.
Entre las acacias se cultivan 2 especies de origen australiano: Acacia dealbata y Acacia melanoxylon (aromos) y 2 nativas de la Argentina: Acacia visco (visco) y Acacia caven (aromo criollo).

Fuentes
All the Plants of the Bible. Lytton John Musselman (Old Dominion University Norfolk, Virginia, Estados Unidos. 2007.
El Libro del pueblo de Dios. La Biblia. 1990 (traducción argentina).

https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/9/97/Wadi_with_Acacia_on_Sinai_Peninsula.jpg



martes, 17 de abril de 2018

MÉDICO Y FILÁNTROPO

JORGE B. MANDINICH  (n.1843)

Según el Censo Nacional de 1895, nació en Austria.

Integró el grupo fundador del Club Unión (luego Club Social) en el Azul de 1880.

Lappas ("La masonería en la ocupación del desierto") lo menciona como uno de los iniciadores de la Logia “Estrella Polar” de la ciudad de Las Flores.

En 1885 publicó en el Anuario Estadístico de la Provincia de Buenos Aires un informe sobre las desfavorables condiciones higiénicas de Bahía Blanca.

En 1886-1887 una epidemia de cólera asoló a dicha ciudad. Entre los médicos que asistieron a la población en esos días sombríos se destacó Jorge Mandinich quien mereció público reconocimiento por su labor, entregándosele una medalla de oro como “premio a la abnegación”

No existen constancias de que este distinguido profesional haya trabajado en la Logia azuleña, pese a lo que se afirmara hace algún tiempo en un diario local.



Censo Nacional de la República Argentina de 1895 en www.familysearch.org

viernes, 13 de abril de 2018

LA ACACIA, AZUL Y LAS FLORES


LA ACACIA
Es una planta consagrada como símbolo en las ceremonias y espíritu de la Francmasonería..
La Acacia, dice el erudito Alberto G. Mackey, era en la Antigüedad estimada como árbol sagrado. Era la Acacia vera de Tournefort y la Mimosa nilótica de Linneo.
Crecía abundantemente en las cercanías de Jerusalem, en donde se encuentra todavía, y es hoy muy conocida, al menos por su uso moderno para obtener la goma arábiga. 
La Acacia, que en la Sagrada Escritura es siempre llamada Shittah y en plural Shittuin, era tenida por madera sagrada entre los hebreos. De ella ordenó Moisés que se hicieran el Tabernáculo, el Arca de la Alianza, la mesa de los panes  de proposición y el resto de los adornos sagrados.
Con tales antecedentes no es de extrañar que los primeros francmasones, al tomar pie de la historia de Israel, adoptaran la planta sagrada, la Acacia, para símbolo de una importante verdad moral y religiosa.
En el sistema místico de la Francmasonería simboliza la inmortalidad del alma, en segundo lugar la inocencia y por último es símbolo de iniciación.

Ragón dice que los antiguos sustituyeron la Acacia a todas las otras plantas en las costumbres fúnebres, porque creían que era incorruptible y no estaba expuesta a los ataques de ningún género de insectos ni otros animales, simbolizando así la naturaleza incorruptible del alma. 
Así, pues, según el doctor Oliver, cuando el francmasón exclama «mi nombre es acacia», equivale a decir: «He estado en la tumba, he triunfado de ella levantándome de entre los muertos y, estando regenerado, tengo derecho a la vida perdurable»
Por esto la Acacia en su símbolo más común de la inmortalidad e incorruptibilidad, recuerda al hombre, por medio de su naturaleza siempre viva e invariable, la parte espiritual que existe en nosotros mismos, y que por ser emanación del Ser Supremo jamás puede morir. 
En resumen: la Acacia, en su símbolo de inmortalidad, tiende a inculcar la gran lección de la Francmasonería de que «la vida se levanta de la tumba».

La Acacia simboliza también la inocencia, y entonces su simbolismo es de un carácter peculiar y poco común que no depende de la relación entre el símbolo y la cosa simbolizada, sino del doble significado de la palabra. La voz Akakia, en lengua griega, significa igualmente la planta de que se trata y la cualidad moral de la inocencia o la pureza de la vida. 
En este sentido la Acacia se refiere principalmente a los actos de aquel sobre cuya tumba se coloca, y entonces sirve de modelo y ejemplo a los hombres, enseñándoles a imitar la inocencia y pureza del difunto.

El tercer carácter místico de la Acacia consiste en representar la iniciación. Según Mackey, ésta es Ja más importante de sus interpretaciones, debiendo creerse que fue la original, y las demás meramente incidentales. Ella conduce de una vez a la noción del hecho significativo, de que en todas las iniciaciones antiguas y en los misterios religiosos, había alguna planta peculiar a cada una que estaba consagrada  por su mismo significado esotérico y que ocupaba un puesto importante en la celebración de los ritos, de modo que la planta, cualquiera que fuese, por su uso constante y predilecto en las ceremonias, llegaba a ser adoptada como símbolo único do la misma iniciación.
La primera vez que los iniciados hallan la Acacia en las ceremonias de la Orden, es en los misterios del tercer grado, en el cual un ramo de acacia indica el lugar en que los tres malos compañeros habían ocultado el cuerpo del Maestro asesinado por ellos en las puertas del Templo de Salomón.
En lenguaje francmasónico se expresa la idea de que se conocen ciertos misterios o se tiene cierta jurisdicción en cada rito, con la frase de la acacia es conocida o de que se conoce la acacia. Siempre que se dice la acacia me es conocida, quiere expresarse que se tiene el último grado del simbolismo.

Acacia es la palabra de pase del quinto grado de los ritos Escocés y de Memfis.

(Frau-Abrines: “Diccionario Enciclopédico de la Masonería”)


AZUL


En 1888, pleno apogeo de la masonería azuleña, se encuentra documentada la presencia de estos árboles en nuestra plaza principal, entonces denominada Colón. Una nota fechada el 2 de julio de dicho año, presentada a la Municipalidad por el cuidador de la plaza Benito Garbarini ( integrante de la Logia Estrella del Sud) solicita su retiro, junto con los eucaliptus, debido a que sus raíces estropean las demás plantas. (Archivo Municipal Año 1888 Nº 160, Tomo 21 según índice confeccionado por la investigadora Norma Iglesias).
No he podido determinar cuál de las 1400 especies conocidas de acacias era la que adornaba nuestra plaza mayor. 



LAS FLORES

La segunda Logia de Las Flores, fundada en 1887 por Antonio Méndez Caldeira y algunos masones provenientes de su antecesora “Estrella Polar”,  tomó como nombre distintivo el de “Acacia” (Conf. Lappas, A.: “La masonería en la ocupación del desierto”)

martes, 13 de marzo de 2018

VALIOSO TESTIMONIO DEL PASADO AZULEÑO


Hace unos días visitó la Casa Ronco el Sr. Eduardo Afonso, acompañado por su esposa Alejandra Cortalezzi y su hija Lourdes, quienes hicieron entrega a la presidente de la Biblioteca Sara Fusaro y al director de Casa Ronco, Luis María Navas, de una importante donación.
Se trata de un magnífico álbum que el pueblo del Azul dedicara al Presidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires, Belisario Hueyo, como testimonio de agradecimiento por conservar al frente de la Sucursal local al Sr. Eduardo Plot.
La dedicatoria está fechada en nuestra ciudad en el mes de mayo de 1885, y firmada por cientos de vecinos.
El volumen, cuyas tapa y contratapa son de mármol y bronce, se completa con numerosas fotografías de personas que, lamentablemente, no se hallan identificadas. La imagen que acompaña a esta publicación, por ser la primera, podría pertenecer a Eduardo Plot.
Luego del debido proceso técnico, la obra será destinada al Museo Etnográfico y Archivo Histórico “Enrique Squirru”.







Un detallado análisis de las firmas me permitió identificar a numerosos Hermanos de la Logia "Estrella del Sud" Nº 25, que por ese entonces atravesaba un período de esplendor.
Seguidamente las reproduzco, con la salvedad de que hay otras personas que suscriben el álbum con la clásica abreviatura tripunteada, pero a quienes no he ubicado como miembros activos de La Estrella.





Salvador Bassi, Pililiano S. Boado, Tranquilo Cantarini y Manuel C. Chans





Bernardino Clerici, Vicente Cuitiño, Luis Dhers y Ramón A. Díaz





José Finet, J. Forns y Artigas, Santiago Gicolini y Teófilo Gomila





Pascual Griego, Eduardo Herter, Juan B. Italiani y Angel Ipolito





Francisco Leyría, Vicente Lista, A. Maschmeier y José Mastropaolo





Cecilio Milleiro, Matías B. y Miñana, Ceferino Peñalba y Aquiles Pouyssegur





Emilio Recke, Constantino Rey, Antonio Ruiz y Alejandro Sanz


martes, 27 de febrero de 2018

LA MEDALLA ACTUAL DE LA LOGIA AZULEÑA

Según Frau Abrines, la MEDALLA es el atributo de que se sirve la Masonería para distintivo, no solo de muchos grados, sino de muchos cargos y hasta para diferenciar unas Logias de otras.
En el lenguaje simbólico se da este nombre a una cantidad cualquiera de dinero. Así se concede a un infortunado la medalla de veinte ladrillos, o sea de veinte reales o pesetas, según sea el valor convencional que las Logias señalen a las medallas.
Gracias a la gentileza de los integrantes de la Logia Estrella del Sud Nº 25 – Valle del Azul – se exhibe por primera vez al público una imagen de su medalla identificatoria.
Mucho aprecio la confianza que me han dispensado al remitírmela para su difusión en este blog.




lunes, 26 de febrero de 2018

LA CONFERENCIA DE LA GRAN MAESTRA DRA. MARIELA RODRÍGUEZ RUIZ

Como se anticipara, tuvo lugar el 10 del corriente en la Biblioteca Popular "Bartolomé J. Ronco" la conferencia que pronunciara la Gran Maestra de la Gran Logia Femenina de la Argentina, quien abordó el tema "Pasado, presente y futuro de la Masonería Femenina" ante un importante marco de público.
Dieron la bienvenida a la disertante la presidente de la Biblioteca, Sra. Sara Fusaro, y la Prof. Paula Tártara.

Compartimos la crónica realizada por el diario "El Tiempo", y algunas imágenes del acto.