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martes, 17 de abril de 2018

MÉDICO Y FILÁNTROPO

JORGE B. MANDINICH  (n.1843)

Según el Censo Nacional de 1895, nació en Austria.

Integró el grupo fundador del Club Unión (luego Club Social) en el Azul de 1880.

Lappas ("La masonería en la ocupación del desierto") lo menciona como uno de los iniciadores de la Logia “Estrella Polar” de la ciudad de Las Flores.

En 1885 publicó en el Anuario Estadístico de la Provincia de Buenos Aires un informe sobre las desfavorables condiciones higiénicas de Bahía Blanca.

En 1886-1887 una epidemia de cólera asoló a dicha ciudad. Entre los médicos que asistieron a la población en esos días sombríos se destacó Jorge Mandinich quien mereció público reconocimiento por su labor, entregándosele una medalla de oro como “premio a la abnegación”

No existen constancias de que este distinguido profesional haya trabajado en la Logia azuleña, pese a lo que se afirmara hace algún tiempo en un diario local.



Censo Nacional de la República Argentina de 1895 en www.familysearch.org

viernes, 13 de abril de 2018

LA ACACIA, AZUL Y LAS FLORES


LA ACACIA
Es una planta consagrada como símbolo en las ceremonias y espíritu de la Francmasonería..
La Acacia, dice el erudito Alberto G. Mackey, era en la Antigüedad estimada como árbol sagrado. Era la Acacia vera de Tournefort y la Mimosa nilótica de Linneo.
Crecía abundantemente en las cercanías de Jerusalem, en donde se encuentra todavía, y es hoy muy conocida, al menos por su uso moderno para obtener la goma arábiga. 
La Acacia, que en la Sagrada Escritura es siempre llamada Shittah y en plural Shittuin, era tenida por madera sagrada entre los hebreos. De ella ordenó Moisés que se hicieran el Tabernáculo, el Arca de la Alianza, la mesa de los panes  de proposición y el resto de los adornos sagrados.
Con tales antecedentes no es de extrañar que los primeros francmasones, al tomar pie de la historia de Israel, adoptaran la planta sagrada, la Acacia, para símbolo de una importante verdad moral y religiosa.
En el sistema místico de la Francmasonería simboliza la inmortalidad del alma, en segundo lugar la inocencia y por último es símbolo de iniciación.

Ragón dice que los antiguos sustituyeron la Acacia a todas las otras plantas en las costumbres fúnebres, porque creían que era incorruptible y no estaba expuesta a los ataques de ningún género de insectos ni otros animales, simbolizando así la naturaleza incorruptible del alma. 
Así, pues, según el doctor Oliver, cuando el francmasón exclama «mi nombre es acacia», equivale a decir: «He estado en la tumba, he triunfado de ella levantándome de entre los muertos y, estando regenerado, tengo derecho a la vida perdurable». 
Por esto la Acacia en su símbolo más común de la inmortalidad e incorruptibilidad, recuerda al hombre, por medio de su naturaleza siempre viva e invariable, la parte espiritual que existe en nosotros mismos, y que por ser emanación del Ser Supremo jamás puede morir. 
En resumen: la Acacia, en su símbolo de inmortalidad, tiende a inculcar la gran lección de la Francmasonería de que «la vida se levanta de la tumba».

La Acacia simboliza también la inocencia, y entonces su simbolismo es de un carácter peculiar y poco común que no depende de la relación entre el símbolo y la cosa simbolizada, sino del doble significado de la palabra. La voz Akakia, en lengua griega, significa igualmente la planta de que se trata y la cualidad moral de la inocencia o la pureza de la vida. 
En este sentido la Acacia se refiere principalmente a los actos de aquel sobre cuya tumba se coloca, y entonces sirve de modelo y ejemplo a los hombres, enseñándoles a imitar la inocencia y pureza del difunto.

El tercer carácter místico de la Acacia consiste en representar la iniciación. Según Mackey, ésta es Ja más importante de sus interpretaciones, debiendo creerse que fue la original, y las demás meramente incidentales. Ella conduce de una vez a la noción del hecho significativo, de que en todas las iniciaciones antiguas y en los misterios religiosos, había alguna planta peculiar a cada una que estaba consagrada  por su mismo significado esotérico y que ocupaba un puesto importante en la celebración de los ritos, de modo que la planta, cualquiera que fuese, por su uso constante y predilecto en las ceremonias, llegaba a ser adoptada como símbolo único do la misma iniciación.
La primera vez que los iniciados hallan la Acacia en las ceremonias de la Orden, es en los misterios del tercer grado, en el cual un ramo de acacia indica el lugar en que los tres malos compañeros habían ocultado el cuerpo del Maestro asesinado por ellos en las puertas del Templo de Salomón.
En lenguaje francmasónico se expresa la idea de que se conocen ciertos misterios o se tiene cierta jurisdicción en cada rito, con la frase de la acacia es conocida o de que se conoce la acacia. Siempre que se dice la acacia me es conocida, quiere expresarse que se tiene el último grado del simbolismo.

Acacia es la palabra de pase del quinto grado de los ritos Escocés y de Memfis.

(Frau-Abrines: “Diccionario Enciclopédico de la Masonería”)


AZUL


En 1888, pleno apogeo de la masonería azuleña, se encuentra documentada la presencia de estos árboles en nuestra plaza principal, entonces denominada Colón. Una nota fechada el 2 de julio de dicho año, presentada a la Municipalidad por el cuidador de la plaza Benito Garbarini ( integrante de la Logia Estrella del Sud) solicita su retiro, junto con los eucaliptus, debido a que sus raíces estropean las demás plantas. (Archivo Municipal Año 1888 Nº 160, Tomo 21 según índice confeccionado por la investigadora Norma Iglesias).
No he podido determinar cuál de las 1400 especies conocidas de acacias era la que adornaba nuestra plaza mayor. 



LAS FLORES

La segunda Logia de Las Flores, fundada en 1887 por Antonio Méndez Caldeira y algunos masones provenientes de su antecesora “Estrella Polar”,  tomó como nombre distintivo el de “Acacia” (Conf. Lappas, A.: “La masonería en la ocupación del desierto”)

martes, 13 de marzo de 2018

VALIOSO TESTIMONIO DEL PASADO AZULEÑO


Hace unos días visitó la Casa Ronco el Sr. Eduardo Afonso, acompañado por su esposa Alejandra Cortalezzi y su hija Lourdes, quienes hicieron entrega a la presidente de la Biblioteca Sara Fusaro y al director de Casa Ronco, Luis María Navas, de una importante donación.
Se trata de un magnífico álbum que el pueblo del Azul dedicara al Presidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires, Belisario Hueyo, como testimonio de agradecimiento por conservar al frente de la Sucursal local al Sr. Eduardo Plot.
La dedicatoria está fechada en nuestra ciudad en el mes de mayo de 1885, y firmada por cientos de vecinos.
El volumen, cuyas tapa y contratapa son de mármol y bronce, se completa con numerosas fotografías de personas que, lamentablemente, no se hallan identificadas. La imagen que acompaña a esta publicación, por ser la primera, podría pertenecer a Eduardo Plot.
Luego del debido proceso técnico, la obra será destinada al Museo Etnográfico y Archivo Histórico “Enrique Squirru”.







Un detallado análisis de las firmas me permitió identificar a numerosos Hermanos de la Logia "Estrella del Sud" Nº 25, que por ese entonces atravesaba un período de esplendor.
Seguidamente las reproduzco, con la salvedad de que hay otras personas que suscriben el álbum con la clásica abreviatura tripunteada, pero a quienes no he ubicado como miembros activos de La Estrella.





Salvador Bassi, Pililiano S. Boado, Tranquilo Cantarini y Manuel C. Chans





Bernardino Clerici, Vicente Cuitiño, Luis Dhers y Ramón A. Díaz





José Finet, J. Forns y Artigas, Santiago Gicolini y Teófilo Gomila





Pascual Griego, Eduardo Herter, Juan B. Italiani y Angel Ipolito





Francisco Leyría, Vicente Lista, A. Maschmeier y José Mastropaolo





Cecilio Milleiro, Matías B. y Miñana, Ceferino Peñalba y Aquiles Pouyssegur





Emilio Recke, Constantino Rey, Antonio Ruiz y Alejandro Sanz


martes, 27 de febrero de 2018

LA MEDALLA ACTUAL DE LA LOGIA AZULEÑA

Según Frau Abrines, la MEDALLA es el atributo de que se sirve la Masonería para distintivo, no solo de muchos grados, sino de muchos cargos y hasta para diferenciar unas Logias de otras.
En el lenguaje simbólico se da este nombre a una cantidad cualquiera de dinero. Así se concede a un infortunado la medalla de veinte ladrillos, o sea de veinte reales o pesetas, según sea el valor convencional que las Logias señalen a las medallas.
Gracias a la gentileza de los integrantes de la Logia Estrella del Sud Nº 25 – Valle del Azul – se exhibe por primera vez al público una imagen de su medalla identificatoria.
Mucho aprecio la confianza que me han dispensado al remitírmela para su difusión en este blog.




lunes, 26 de febrero de 2018

LA CONFERENCIA DE LA GRAN MAESTRA DRA. MARIELA RODRÍGUEZ RUIZ

Como se anticipara, tuvo lugar el 10 del corriente en la Biblioteca Popular "Bartolomé J. Ronco" la conferencia que pronunciara la Gran Maestra de la Gran Logia Femenina de la Argentina, quien abordó el tema "Pasado, presente y futuro de la Masonería Femenina" ante un importante marco de público.
Dieron la bienvenida a la disertante la presidente de la Biblioteca, Sra. Sara Fusaro, y la Prof. Paula Tártara.

Compartimos la crónica realizada por el diario "El Tiempo", y algunas imágenes del acto.





COMUNICADO DE LA LOGIA ESTRELLA DEL SUD Nº 25 - VALLE DEL AZUL

Reproduzco seguidamente la opinión oficial de los miembros de la Logia local, con relación a los actos de barbarie perpetrados por empleados municipales en el denominado "Cementerio de los Disidentes". La publicación se hizo conocer a través del Diario "El Tiempo" de nuestra ciudad.


“Y que la masonería siga no siendo nada a los ojos del iluso es la mejor prueba de su valor…”  


Quienes integramos la Logia Estrella del Sud Nº 25 del Valle de Azul, deseamos expresar nuestra preocupación y tristeza por los hechos de público conocimiento, que acontecieron en el sector del Cementerio Municipal llamado de los Disidentes. 
La historia de la Masonería en Azul se remonta desde fines del siglo XIX y llega a nuestros días. Ese espacio no es ajeno a nuestra historia. El atropello a la memoria y al patrimonio  por desidia e ignorancia son conductas que reprobamos y vemos con suma intranquilidad. 
En ese sector se encuentran quienes nosotros llamamos Hermanos, iniciados en la Orden: JOSEPH BARNES, SANTIAGO LAWRIE GRAHAM y FRANCIS FLETCHER; entre otros. 
La injustificada quita de los cipreses de casi 100 años no es otra cosa que la reafirmación de la ignorancia y un atentado contra el patrimonio natural y cultural. Nos preguntamos si las autoridades responsables consideraron la posibilidad de una consulta a organismos o personas idóneas. 
Imagínense si en el Cementerio de la Recoleta, por solo citar uno, tomaran decisiones drásticas y en un par de horas borraran lo que costó crecer en un siglo. Evidentemente y a la luz de los hechos, en Azul sí. Los Masones practicamos la Tolerancia, el Respeto y construimos Templos a la Virtud. Abogamos por la restitución de los árboles que han matado, la reconstrucción de las placas y lápidas afectadas, e instamos a practicar con responsable criterio las decisiones a llevar a cabo en lugares tan sensibles y de gran valor  histórico.